En conversación con Perdidos en la Tierra por Radio Provincia AM 1270, la directora de AHIRA (Archivo Histórico de Revistas) destacó la calidad de la edición de ‘Bitácora de Rayuela’ por parte de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, en tiempos en que la materialidad de la escritura está tan diluida por los borradores en la computadora, esta publicación recorre el proceso de producción y escritura de Rayuela por parte de Julio Cortázar, siendo posible ver directamente “las tachaduras, las correcciones, permite observar parte del proceso. Es una versión facsimilar que respeta los colores, el formato, la cantidad de páginas. Por lo tanto interpela a un nuevo tipo de lector que busca la novela gráfica, por la digitalización absoluta, hay una vuelta al libro como objeto que uno quiere tener en casa, en lugar de un pdf en una pantalla”.
Consultado por la coyuntura de gestión del gobierno libertario, que se proclama anti estatal, Saítta destacó que esta iniciativa es un ejemplo, “en primer lugar, del valor del archivo documental, que solo puede ser cuidado y mantenido en condiciones en instituciones del Estado. Así que esto esté en el archivo de la Biblioteca Nacional y que hayan decidido publicarlo abre dos cuestiones. Lo primero es celebrar que tenemos un archivo de nuestros escritores y escritoras. Lo segundo es que es una edición particularmente bien hecha”, que “no es un borrador o una versión preliminar de Rayuela, es otra cosa. Es como asomarse a una cabeza pensando cómo escribir la gran cantidad de problemáticas que tiene esta novela”.
En cuanto al proceso de producción de un material como ‘Cuaderno de Bitácora’, consideró que “pensar en nuevas generaciones de lectores que acceden al archivo de escritores. No es tarea sencilla. En la Biblioteca Nacional por ejemplo está la tercera versión de Operación Masacre, con tachaduras en el texto. Es distinto trabajar con los manuscritos, como los de Borges. Hay algunos que parece que salieron así de sus cabezas. Uno aprende muchísimo del proceso de la escritura, que es lo que efectivamente nos perdemos hoy con un Word, perdemos la temporalidad, ese proceso completo. Acá la temporalidad está puesta en el momento en que alguien imagina personajes, escenarios, el momento de la duda, cuando la novela puede ir para acá o para allá, como cuando de jóvenes leímos ‘Elige tu propia aventura’, donde la lectura tenía algo lúdico. Ya Rayuela tiene ese lado lúdico. En cambio esta maravilla que editó la Biblioteca Nacional nos permite ver cosas tachadas, cambios de letras, de lapiceras, ver cómo esa cabeza pensó, diseñó, y nosotros como lectores, podemos saltear las páginas, seguirlas y volver y creo que hay algo que interesaba a Cortázar, la capacidad de la literatura de ser lúdico y de jugar en el ámbito de la literatura, aun cuando el tema era la Revolución”.