Durante una entrevista con El Tenedor de Libros, Claudio Zeiger detalló sus inicios en la literatura: “Publico mi primer libro Nombre de guerra, al que hago referencia en el nuevo, en 1999. Era una edición no independiente o alternativa como se dice ahora, sino de ultratumba porque era una editorial marginal. Eran doscientos ejemplares que iban saliendo todo el tiempo, podría decir que lo publiqué entre julio de 1999 y el 2002”.
Asimismo, se refirió a su última publicación y señaló: “Cuando Infancia en Mataderos estaba terminado, ahí empezó a surgir la idea de cómo seguir. Dando vueltas el resultado fue Iniciación a la noche, después de la infancia cuento la juventud”. A lo que añadió: “Este libro arranca diciendo ‘Esta es la historia de un comienzo’ y ese comienzo es mi primera publicación”.
Al ser consultado por el hecho de escribir desde lo autobiográfico, contestó: “Obviamente que no me planteé una intervención en la cuestión de la literatura del yo. En la literatura argentina tenemos la tradición de la memoria o el testimonio, ya bastante de crónica, yo fui más por ese lado”. En tanto, adicionó: “Llega un momento en el que la infancia pertenece a la mitología y ya no importa la verdad autobiográfica porque estás en el terreno del mito”.
Por otra parte el editor de los suplementos Radar y Radar libros hizo alusión al contenido de dicha novela. “Hay un fragmento que empieza diciendo que yo era un desertor. ¿Qué estaba desertando y hacía dónde? En ese momento yo estaba en un extremo que era la juventud de la juventud. Tenía 17 años y caigo en la Facultad de Filosofía y Letras, seguía viviendo en Mataderos, en ese mundo empiezo a meterme en una cultura y militancia de izquierda”, expresó.
Mientras que agregó: “A los 20 años yo estaba como se decía en la época fundido de tres partidos. Ya en la apertura democrática, en la calle Corrientes nos cruzábamos todos los que durante el día nos peleábamos en la universidad. A la noche llegábamos en una especie de melancolía, ya éramos jóvenes viejos. En el libro habló de una experiencia quemante para referirme a la marca de la sexualidad y el deseo más adelante, pero creo que se podría aplicar a esa generación intermedia”.