Consultado sobre los colaboradores argentinos que rodean al Sumo Pontífice, afirmó: “Él tiene un secretario que hace un tiempo está trabajando con él, después hay un sacerdote que está en la congregación del clero que muchas veces lo acompaña y el cardenal Víctor Manuel Fernández que es cercano allí”.
Por otro lado, en alusión a la situación de Bahía Blanca expresó que “es un dolor inmenso lo que ha sucedido sobre todo las personas que han perdido a sus seres queridos, y aquellas que han perdido todo, sueños y el trabajo de años. Eso conmueve, y también la solidaridad espontánea del pueblo argentino”.
En otro orden, frente a la feroz represión que sufrieron los jubilados en la habitual marcha que encabezan los miércoles en el Congreso, el Arzobispo remarcó: “La violencia nunca es el camino (…) lo que tenemos que elegir es el dialogo, el encuentro y la escucha. No hay que perder humanidad”.
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