Al comienzo de la entrevista, Sergio Roggerone reflexionó: “El artista en general recorre una vida de profunda soledad, porque es un mundo donde no es comprendido por todas las personas. Es un mundo que uno transita en búsqueda de la belleza y la gente por lo general está en búsqueda de otros ideales”. Mientras que en referencia a La Alboraza agregó: “Tengo la suerte de tener este útero que es donde estoy y no salgo, estoy encerrado acá las 24 horas del día y feliz. Es como una protección, un templo donde tengo todo lo que necesito”.
Asimismo, el artista plástico hizo alusión a su vivencia en la pandemia y manifestó: “Surgió algo de lo cual me sorprendí muchísimo porque empecé a hacer arquitectura, que nunca lo había hecho de manera profesional. Me formé como arquitecto pero no llegué a recibirme. Es una cosa que la tenía como olvidada por un tema psicológico con mi padre que era muy ortodoxo en sus pensamientos. Me faltó muy poco para recibirme, pero a los 50 años me di cuenta que no lo hice por pelear con mi viejo”.
Por otra parte, en diálogo con Miguel Rep en el programa El Holograma y La Anchoa, destacó: “Mi formación es continua, sigo estudiando. Acabo de llegar de México de un curso que hice sobre pintura y química. La escuela que tienen los mexicanos para mi es fabulosa, tiene muchos tecnicismos que tienen que ver con la durabilidad de la obra. Acá muchos pintan con acrílico que es lo peor que hay para pintar porque se derrite con el calor, se craquela, es un material que no es noble”.
“Estoy en un proceso creativo alucinante, porque después de ser un pintor figurativo estoy tratando de simplificar la pintura e ir a la abstracción, que es una cosa dificilísima. Es poder pasar de algo muy figurativo, muy dibujado, a una cosa que casi no existe, que casi es la materia y el color. Si bien es figurativo lo que sigo haciendo, es una figuración abstracta lo nuevo, es una especie de contraposición entre dos transparentes donde vengo haciendo cosas volumétricas con papeles y el tema de mis personajes”, detalló.