En diálogo con El Repaso, contó que la primera vez que escuchó a Fats Fernández fue en el auditorio de Radio Provincia de Buenos Aires en un ciclo organizado por el recordado Talero Pellegrini, conductor de Tangentes en Jazz durante 61 años ininterrumpidos en el aire de la Radio Pública bonaerense.
“El sonido de la trompeta de Fats debe ser uno de los más bellos que produjo la música argentina”, aseveró Pujol. “En ese sentido la figura es clave para entender un momento muy particular de la práctica de jazz en nuestro país, que empieza a fines de los 50. Aún no se había consolidado la escena del rock, el tango seguía mellando en el gusto de la gente y el jazz ocupaba un lugar muy importante. Muchas de las bandas sonoras de lo que era el nuevo cine independiente llevaban música de jazz”.
En ese contexto, “Fats Fernández empezó a escuchar jazz tradicional, pero cuando aparece el jazz moderno bee bop, se inclinó por Dizzy Gillespie, y Mile Davis. Luego pasa del jazz tradicional al Quinteto del Gato Barbieri. Su hermano Rubén fue un excelente trompetista, pero según Fats lo prefería a él por más que era superior técnicamente”, contó.
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