En contacto con Hay Un Lugar, por Radio Provincia, Matías Jáureguí, ingeniero agrónomo y productor agropecuario de Tandil describió que en Argentina "cambió el consumo de carne por el precio de los cortes y el bajo salario que estamos teniendo los ciudadanos”.
En ese marco, el consultor agropecuario puntualizó que mientras con “el salario mínimo de 2015 (de $5.600) “comprabas 65 Kg. de carne” hoy “con el actual de más de $300mil llegás a consumir 22 kg, pese al bum de la industria ganadera”. “La capacidad de compra (de las familias) fue lo que determinó que uno coma menos carne”, subrayó.
Seguido analizó que “en 2007/08 tuvimos record histórico de stock de cabezas de ganado con 58 millones y record de consumo de carne, con 68 kg por habitante por año; mientras que hoy estamos en 49 kg. Y destacó que se “sostuvo el consumo” de carne vacuna producto de las políticas públicas de gobiernos nacionales y populares, como el Plan Federal de Ganados y Carnes, o los créditos para la retención de vientres que dio la banca pública” porque son administraciones que “piensan en la producción pero no dejan de lado al consumidor”.
Seguido ponderó que en la Provincia, “el motor del consumo interno de carne sea la Cuenta DNI y en contrapartida” criticó que “desde el gobierno nacional se bajara las retenciones a las exportaciones de ganado en pie” promoviendo la salida de los animales al exterior porque eso generará que “siga cayendo el stock ganadero y eso va terminar en una secases del producto en el mercado interno y que la carne se convierta en un alimento cada vez más preciado”.
Asimismo apuntó contra “los modelos de libre mercado” porque “generan la concentración, el monopolio y termina por manejar la circulación de los alimentos, la economía y por ende los Gobiernos” impactando fuertemente en el mercado interno. Y, concluyó que estos procesos “son reversibles si la gente se informa”, pero “lo veo difícil” porque “estas oleadas neoliberales generan desarraigo” y además “hoy escuchamos poco” y eso desemboca en “en un egoísmo donde no importan los reclamos sectoriales y se ha perdido la defensa de la industria nacional. Acá muchos andan con un Iphone felices. Estamos colonizados mentalmente. En ese contexto, la militancia puede salvarnos pero es una pelea difícil”.