En contacto con “EL Repaso”, por Radio Provincia, afirmó que “Trump tenía problemas con sus niveles de apoyo antes de iniciar este conflicto. Está con índices de rechazo altos, similares a los de Joe Biden al final de su mandato y cuando lanza el conflicto tiene un apoyo muy bajo entre el pueblo estadounidense”.
“Un solo senador demócrata acompañó la decisión del gobierno de Donald Trump y 46 no lo hicieron. Es un número contundente y me parece que habla de la falta de apoyos internos. Además, dentro de su propia coalición de gobierno tiene algunos cuestionamientos” -afirmó.
Sobre los dichos de Joe Kent, quien renunció hoy tras afirmar que Irán no representaba una amenaza para los Estados Unidos, Schapiro dijo que “eso es algo que repiten todos los senadores demócratas. De hecho -prosiguió- probablemente esta guerra más allá de ser ilegal en términos de derecho internacional, también lo sea en términos del derecho interno estadounidense, porque la Constitución establece que es el Congreso el que define si se declara o no la guerra”. “Lo mismo ocurrió con Venezuela y el bloqueo petrolero a Cuba”.
En ese contexto, el abogado recalcó que “esta es una guerra ilegal, pero uno vio en los primeros días algún grado de entusiasmo dentro de ciertos países europeos por un cambio de régimen en Irán, que les podía resolver algunos problemas diplomáticos que tienen en la región”.
También opinó que los países que apoyaron el conflicto vieron que “no había un plan fuera del asesinato de líder Supremo Ali Khamenei y tampoco había ninguna respuesta pensada para la que era la reacción más obvia que iba a tener Irán, que tenía que ver con el estrecho de Ormuz. Además, que EEUU termine pidiendo el acompañamiento de los países de la OTAM habla de la falta de planificación, de una decisión del presidente Trump absolutamente intempestiva y por lo tanto, algo con lo que nadie quiere quedar demasiado involucrado”.
Luego, el entrevistado consideró que “si bien Irán estaría perdiendo, entre comillas, la guerra, creo que políticamente la está ganando porque está logrando disrupciones en los mercados, está logrando un pesimismo generalizado respecto de que Estados Unidos pueda generar sus objetivos y está logrando que aumente la presión sobre el presidente norteamericano para darle un final a eso que nadie termina de entender”.
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