En diálogo con No Mientan Más, la actriz comentó que la idea de la obra surgió durante la pandemia. “Para nosotras fue todo un desafío, porque era una historia que se sabía en la familia pero que tenía un silenciamiento que tiene que ver más con lo social: cómo el Estado hizo mella en la familia, porque ser mapuche es bravo y hacerse cargo de eso también”.
Luego explicó que en el biodrama, “cada una cuenta su relato y esta es la mejor manera porque tiene que ver con nosotras y nuestra historia, lo que a cada una le pasó y este reconocimiento mapuche”. En ese sentido, consignó que “personalmente me aparecía bastante, en otras obras necesité usar música mapuche. Hay algo que tiene el arte, que es transformador y para nosotras catártico, fue un proceso de mucho llorar, actuar entre nosotras”. Finalmente, al hablar de la esencia de su pueblo, consideró que “hay un contacto con la naturaleza muy zarpado que tiene que ver con entender algo de la existencia”.
Luego, la investigadora Patricia Chaina que formó parte del proceso de producción con aportes académicos, contó que empezó a investigar hace 7 años. “En mi caso no sabía con lo que me iba a encontrar. Hallé una falla en las noticias de los diarios de la época que decían que habían matado a Tomás para robarle un revólver, cuando sabíamos que lo habían matado para quedarse con el campo: 17 mil hectáreas de tierra fértil, donde criaban ganado con otras familias”.
En ese marco, “lo que aparece es que hubieron otros actores en ese momento que funcionan solidariamente, porque Tomás denuncia a los españoles comerciantes que quieren quedarse con el campo: denuncia en la comisaría y escribe cartas al gobernador. Es inédito que un mapuche se plante, con o sin razón ante la autoridad. Nos encontramos con expedientes que se posicionaron públicamente a favor de la familia Marilef, es el único caso donde el asesinato de un indígena ha quedado docuemtnado en un juicio y donde se demsutran lazos solidarios con la comunidad”, concluyó.
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