En diálogo con No Mientan Más, el reconocido actor, director y dramaturgo reflexionó sobre el fenómeno de vigencia que atraviesan los clásicos teatrales de Hugo Midón y Carlos Gianni, a propósito del éxito de Vivitos y Coleando 2, una de las obras que lo tienen como protagonista.
"El público que viene, que es muchísimo y al que le estamos súper agradecidos, viene como a una misa. Yo la llamo 'la misa midoniana', como una misa ricotera pero de Midón y Gianni. Arranca la primera canción y toda la platea se pone a cantar con nosotros", expresó.
Al ser consultado sobre las razones por las cuales estas piezas no pierden actualidad y traspasan distintas generaciones, Guzmán destacó la esencia del material y el contexto histórico en el que fue concebido. "Se trata de un material musical auténticamente nuestro, que habla de nuestros problemas, de nuestras felicidades y de nuestros conflictos", sostuvo, y explicó que el mismo “se crea en un momento muy particular. Había una necesidad de construir un puente de comunicación directo con el espectador para hablar abiertamente a través de los payasos, con su humor y, sobre todo, con su ternura".
Guzmán recordó también su vínculo histórico con la obra Derechos Torcidos, la cual protagonizó en 2005 y reeditó diez años después. "Le dije al director de Pakapaka en su momento: 'Si no ponen a Hugo Midón en la tele, se muere todo el material que hizo, muere en el olvido'. En tiempo récord hicimos ese programa y fue increíble cómo se desparramó por todo el país. Derechos Torcidos fue la segunda partitura, después del Himno Nacional, que se repartió en todas las escuelas de la Argentina".