En contacto con “El Repaso”, por Radio Provincia, el autor de “Crítica de la política educativa” explicó que las pruebas PISA “se toman cada tres años a jóvenes adolescentes de 15 años, de distintos países. No compara los planes de estudio sino determinadas competencias que se espera que tengan los jóvenes, independientemente del lugar en el que viven o en el que han estudiado o en el año de cursos que están haciendo”.
Agregó que “para quienes trabajan en educación, el resultado de estas pruebas no sorprendió porque le puso números a un indicador que se esperaba”.
“Más allá del ronroneo de estos días -continuó el entrevistado- que se pasan la pelota uno a otro, lo cierto es que esto viene ya desde hace varios años y recorre transversalmente a las distintas provincias y a las gestiones, es decir, que en Argentina nadie está exento de pecado”.
También indicó que “en lectura, en la ciudad de Buenos Aires, se perdieron 17 puntos, pero el deterioro es en todo el mundo” y consideró importante “que esto aparezca en la agenda de los medios, aunque en las encuestas no figura como una preocupación de la sociedad y a veces pareciera que de los gobiernos tampoco”.
Luego el especialista cuestionó que hace dos meses el gobierno nacional se adjudicó los logros de las pruebas Aprender, que son las nacionales y que dieron una leve mejoría en la lecto-escritura. “En cambio -señaló- ahora miran para el otro lado y dicen que los malos resultados de estas pruebas son de los gobiernos anteriores”.
Consultado sobre qué se puede hacer para revertir esta situación, Morduchowicz dijo que “lo primero que habría que hacer es convocar de urgencia al Consejo Federal de Educación, que es donde se reúnen los ministros de Educación de la nación y las provincias, para ver por dónde empezar”.
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